Hoy he sentido el impulso de hablar de los tattoos. Los he visto pequeños y grandes, bonitos y feos, de colores y monocromo, demasiados adjetivos para un caluroso día de verano.
Alguien que no se ha tatuado nunca no parece el más indicado para hablar de tatuajes, sin embargo, alguien que no se ha tatuado nunca puede haber encontrado muchas razones para no hacerlo.Ahora parece ser que el dolor ya no se encuentra entre esas razones, viva la anestesia en crema.

Hace unos días alguien a quién apenas conozco, viendo el interés que mostré por un tatuaje recién hecho de mariposas de colores de una amiga, explicó su experiencia de infinidad de años atrás, cuando aún éramos jóvenes, y me mostró parte de su tattoo. Dos letras chinas una sobre la otra, solo atendí a ver la primera, cuando ella empezó a deslizar su pantalón no pensé que también bajaría su ropa interior.
Ahora cuando la salude no recordaré su nombre pero será dificil olvidar su decorado monte de venus.
PD Este post se escribió hace unas semanas, volver a verla me hizo pensar que no se publicó.
12/09/10 at 14:24
Muchos son bonitos, pero lo que me echa para atrás es un pensamiento: “con los años, las carnes se aflojan… y un tatuaje dura más que un matrimonio”.
¡Saludos!
13/09/10 at 14:55
Este verano he visto muchísimos, la gente cada vez se anima más. A mi no hay ninguno que me convenza como para llevarlo el resto de la vida, eso sin pensar en los pellejos.
Gracias por tu visita.