Nos acaban de comunicar el primer despido de la oficina, el cántabro que se sienta a mi lado, el único con el que nunca coincido. En general me cuesta coincidir con las gentes de esta comunidad, quizá por ello aún tenga la sensación que son buena gente.
A puntito he estado de ofrecer también mi puesto, pero he conseguido contenerme.
Han quedado hoy a las 5 para hacer un café y despedirnos de él. Me pregunto que tendrá el café de las 5, pero hoy seré yo quien no asista.